“Tal vez no te interese la guerra, pero a la guerra le interesas”
Colombia parece haber creado una curiosa cultura discordante, desestabilizadora; una coexistencia rara y permanente entre la esperanza y la incertidumbre, entre el progreso y el atraso, entre el discurso y la politiquería, entre la paz y la guerra; se firman tratados de paz a pequeña, mediana y gran escala, pero ésta, cada vez, es más inalcanzable; y a propósito de paz, el panorama se torna un poco alentador con las negociaciones en la Habana.
Las FARC-EP pueden llegar a acuerdos de paz con el pueblo colombiano a través de la democracia representativa; pueden entregar las armas, y quizás, dentro de la tolerancia nacional y la acomodación de las leyes, accedan a la participación política y lleguen a ser alcaldes, diputados, senadores, concejales, en fin, cualquiera de los cargos que por elecciones populares se adjudican en nuestra soberanía nacional; quizás sea lo mejor para la nación; quedará el resentimiento de las víctimas, y se evidenciará la sed de justicia en memoria de los muertos, y es muy probable que algunos de los reinsertados, después de las firmas, lleguen a la tumba y descansen en verdadera paz por la sed de venganza, pues los daños han sido grandes e inhumanos; pero, con la firma de la paz y la dejación de armas por parte del grupo insurgente, y con el acatamiento de todas las condiciones y compromisos que acordaran las partes, ¿Se eliminará la pobreza? ¿Se accederá a la salud y a la educación con calidad? ¿Se superará la exclusión y la inequidad social? ¿Finalizará la corrupción? ¿Se erradicarán las causas de la guerra?
Las FARC-EP, que firmen la paz;
y el ELN también; pero esto no significará el fin del conflicto; otra guerra
continúa su curso: las BACRIM, los Paramilitares, las bandas barriales
(caso claro el de Barranquilla), los Narcos, etc., cada vez se fortalecen más y
con sus acciones carcomen a Colombia; un desgaste humano y económico que
acentúa los factores que reafirman la pobreza con todos sus males, ¿También con
estos es necesario establecer mesas de diálogos y negociaciones para construir
la paz?
Claro, es urgente y necesario
lograr la paz, y la negociación con la guerrilla es un elemento inesquivable
para ello. Pero no se llegará a la paz en un país que fracciona los conflictos,
no atiende el posconflicto, y desvaloriza la democracia. Con la guerrilla se
debe negociar porque tiene poder, ¿Qué se debe hacer con los demás?....
William Carvajal.
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