martes, 6 de agosto de 2013

COLOMBIA Y SU SUEÑO DE PAZ




“Tal vez no te interese la guerra,   pero a la guerra le interesas”
                                                                                                     TROSKY
Colombia parece haber creado una curiosa cultura discordante, desestabilizadora;  una coexistencia rara y permanente entre la esperanza y la incertidumbre, entre el progreso y el atraso, entre el discurso y la politiquería, entre la paz y la guerra; se firman tratados de paz a pequeña, mediana y gran escala, pero ésta, cada vez, es más inalcanzable; y a propósito de paz, el panorama se torna un poco alentador con las negociaciones en la Habana.

Las FARC-EP pueden llegar a acuerdos de paz con el pueblo colombiano a través de la democracia representativa; pueden entregar las armas, y quizás, dentro de la tolerancia nacional y la acomodación de las leyes, accedan a la participación política y lleguen a ser alcaldes, diputados, senadores, concejales, en fin, cualquiera de los cargos que por elecciones populares se adjudican en nuestra soberanía nacional; quizás sea lo mejor para la nación; quedará el resentimiento de las víctimas, y se evidenciará la sed de justicia en memoria de los muertos, y es muy probable que algunos de los reinsertados, después de las firmas, lleguen a la tumba y descansen en verdadera paz por la sed de venganza, pues los daños han sido grandes e inhumanos; pero, con la firma de la paz y la dejación de armas por parte del grupo insurgente, y con el acatamiento de todas las condiciones y compromisos que acordaran las partes, ¿Se eliminará la pobreza? ¿Se accederá a la salud y a la educación con calidad? ¿Se superará la exclusión y la inequidad social? ¿Finalizará la corrupción? ¿Se erradicarán las causas de la guerra?

Las FARC-EP, que firmen la paz; y el ELN también; pero esto no significará el fin del conflicto; otra guerra continúa su curso: las BACRIM,  los Paramilitares, las bandas barriales (caso claro el de Barranquilla), los Narcos, etc., cada vez se fortalecen más y con sus acciones carcomen a Colombia; un desgaste humano y económico que acentúa los factores que reafirman la pobreza con todos sus males, ¿También con estos es necesario establecer mesas de diálogos y negociaciones para construir la paz?

Claro, es urgente y necesario lograr la paz, y la negociación con la guerrilla es un elemento inesquivable para ello. Pero no se llegará a la paz en un país que fracciona los conflictos, no atiende el posconflicto, y desvaloriza la democracia. Con la guerrilla se debe negociar porque tiene poder, ¿Qué se debe hacer con los demás?....

William Carvajal. 

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