jueves, 8 de agosto de 2013

LA SALUD DEL AGUA: BASE DE LA SUPERVIVENCIA DE LA VIDA


El agua, junto con el oxigeno, es el componente natural más importante para el desarrollo y conservación de la vida, no solo de la especie humana sino de todas las manifestaciones de aquella "dilación en la difusión o dispersión espontánea de la energía interna de las biomoléculas hacia más microestados potenciales”[1].

Todos los seres vivientes de este planeta, necesitan del agua para vivir; muchos de ellos en exceso y otros en muy poca proporción; pero es igual, el agua es importante para todos. Desde la biología, se ha explicado que el cuerpo físico, en la mayoría de los seres vivientes, está compuesto por más del 50% de agua, por lo tanto requieren de este vital recurso para poder seguir en el camino de la vida.

Desde esta perspectiva, la sostenibilidad del agua, no solamente debe hacerse pensando en el bienestar del género humano,  sino de toda la vida misma, y para ello, es necesario velar por la descontaminación y la no contaminación de arroyos, ríos, lagos, etc., en general, de todos los ecosistemas acuáticos, es decir, se debe procurar por la salud del agua en todos sus estados físicos, si se quiere preservar la vida; pero el género humano se ha especializado en matar el agua, lo que  significa matar la vida.

Matar el agua equivale a desviar el cauce de los ríos, secar los humedales,  contaminar los acuíferos, etc., esto significa, principalmente, no solo destruir pesquerías, talar los bosques, y acabar con otros recursos imprescindibles para la vida de millones de personas, sino que implica literalmente quebrantar la salud de comunidades biológicas enteras que beben esas aguas y que viven en estrecha relación con la naturaleza.
La grave crisis de insostenibilidad que hemos provocado en nuestras reservas de agua, lleva a poner en máximo riesgo el futuro del planeta; aun así, países potencia, apoyando grandes empresas, multinacionales, quieren seguir devorando lo que queda de la gran casa, a sabiendas que ellos también perecerán frente a los grandes males que le ocasionan al ambiente; impresiona la sordera de éstos, frente a los duros y alarmantes gritos de los pueblos que ruegan por su derecho al agua saludable; o, ¿será que solo ellos, los desarrollados y bien acomodados, tendrán derecho  a poseer ríos y lagunas saludables mientras que los pobres y marginados deberán aceptar aguas contaminadas y envenenadas?

La falta de salud en nuestros ríos y depósitos acuíferos, se ha convertido en asesina de los pueblos, pues son muchos los niños y adultos que muren por ingestión de agua contaminada; falta sensibilidad en las grandes empresas contaminantes y en también faltan procesos de educación ambiental en todas las personas de los barrios populares, pues ellos han convertido las riveras y lechos de las quebradas, urbanas y rurales, en nuevos carrascos, al depositar allí, muebles viejos de salas y otros cachivaches en desuso, botaderos de pañales, depósito de escombros, residuos de comidas, ignorando, que más abajo, otras personas, animales y plantas viven del caudal  de estos “manantiales de vida”; debemos, entender, todos, que los ríos son mucho más que simples canales de H2O y que pertenece, no solo  a los humanos, sino a todos los seres vivientes del planeta.

Cada uno debe sentirse propietario de las fuentes hídricas, y como tal, cuidarlas y velar por su conservación, en cantidad y calidad; y antes que, groseramente alegar el derecho a deshaceros de lo que no nos sirve, arrojándolo indiscriminadamente a las cañadas y otros espacios naturales, aceptemos el reto colectivo de mantener saludablemente los caudales que la sabia naturaleza ha puesto a nuestra  disposición para el bienestar de todo y de todos, evitando a toda costa, así sea mediante el uso de la ley, el hidrocidio que crece por falta de pertenencia con el elemento que nos mantiene con vida, el agua.

No hay comentarios:

Publicar un comentario